Carla se preparaba la comida, Álvaro la ayudaba gustoso. Aunque no tenía mucha hambre a Carla le gustaba cocinar con él. No solían hablar mucho, pero era agradable. Entonces Álvaro la abrazó por detrás con ternura. Y le dio un pequeño beso en el cuello.
Ella sonrío, cerrando los ojos.
- Hagamos el amor.
- ¿Seguro?
- Claro...
Y con un repertorio de Ravel, Álvaro con delicadeza posó a Carla sobre el sofá. Mientras como niños comenzaban a jugar.
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